
Los titanes son los escenarios por los que Kratos se desplazará, escalará o navegará en su misión para destruir el Olimpo, niveles móviles que tienen una influencia directa en la acción, “la respiración del mundo”. Con sus acciones, Kratos ha reanimado la guerra entre los dioses y los titanes, por lo que estos últimos, además de servir de decorados mueven al protagonista de un lado a otro y le ayudan en sus batallas contra las hordas de soldados al servicio de las deidades. En ocasiones, Dioses y Titanes pelean directamente dejando una estela de destrucción, explosiones, fuego, ceniza, humo y turbulencias como resultado.





La escala de las batallas también ha experimentado una enorme mejoría. Si en las entregas anteriores el protagonista sólo podía medirse contra quince oponentes en pantalla ahora podrá hacerlo contra cincuenta, aunque el estudio sigue trabajando para conseguir aumentar este número. Mención aparte merece el modelado de Kratos. Para empezar, el personaje modelo no cabe en la memoria de una PS2, de los 5.000 polígonos del personaje de las entregas anteriores se ha pasado a utilizar 20.000. Además, la fusión entre el motor de juego y las escenas animadas roza la perfección.




